martes, 21 de noviembre de 2017

PERÚ: ANTE LA DESCOMPOSICIÓN DEL ESCENARIO POLÍTICO NACIONAL, ¡UNIDAD Y MOVILIZACIÓN POPULAR!



  

21-11-2017

Bien puede decirse que la crisis del sistema de dominación capitalista en el Perú, está tocando fondo. El Gobierno del Presidente Kuczynski no atina a definir nada en provecho de las grandes mayorías, en tanto que la oposición, de orientación fascista liderada por el fujimorismo y el APRA; conspira abiertamente para dar al traste con la institucionalidad establecida, en procura de tomar en sus manos todos los resortes del Poder y asumir, a la mala, la gestión del Estado.

Como se ha venido registrando, el Jefe del Estado aplica una política capituladora ante las presiones del “Keikismo” y se entrega sin resistencia a los requerimientos y exigencias de la Mafia que corroe su estructura de gobierno, y lo devora. Eso explica la designación de un titular de Educación, cuyas primeras gestiones han sido sostener entrevistas con el Presidente del Congreso, y visitar en su domicilio a Keiko Fujimori; revisar el manido tema del “indulto” en provecho del ex gobernante alojado en prisión dorada; y alentar y promover el mayor acercamiento posible al dictado de sus verdaderos Ukases Imperiales.

Un golpe en marcha

Mientras eso ocurre, el fujimorismo a la ofensiva, enseña una vez más su entraña dictatorial y abusiva. Acusa Constitucionalmente al Fiscal de la Nación, para echarlo del puesto, y conseguir la designación de un allegado suyo; busca derribar a cuatro miembros del Tribunal Constitucional, para designar en su reemplazo una corte de adulones a su ejecutoria; amenaza al Presidente de la Corte Suprema de Justicia; y procura arrodillar al Jefe del Estado exigiendo su presencia física ante una virtual “corte” parlamentaria que busca simplemente condenarlo para -luego- abrir camino a su vacancia, a fin de “adelantar elecciones” y llegar al gobierno a cualquier precio generando así un virtual “Golpe Institucional” que dé al traste con todo.

Adicionalmente, discute y perfila leyes se claro sesgo antidemocrático, como la de la alimentación, o la que busca “regular” el avisaje estatal en la prensa, o la que margina del proceso electoral a fuerzas independientes, para no tener adversarios.

Podría generarse de modo, “legal” y en provecho de “Fuerza Popular” , una formal acefalía de Poder, que le permita auparse en la conducción del Estado, para “quedarse” en él por décadas, con un régimen Neo Nazi. Esa vía conduciría a un acto similar al del 5 de abril de 1992.

Todos estan comprometidos

Lo particular de esta crisis es que ella está signada por un descomunal proceso de corrupción, que deja al aire la descomposición total de la clase dominante y sus expresiones políticas y empresariales. Virtualmente ninguno de los partidos o movimientos que representan los intereses de la Gran Burguesía –y ninguno de sus líderes tampoco- es ajeno a las maniobras dolosas de O’debrecht, Lava Jato u otros consorcios similares. Todos, desde Keiko Fujimori y Alan García, pasando por Alejandro Toledo y Ollanta Humala, y hasta el mismo Pedro Pablo Kuczynski; asoman severamente comprometidos en escandalosos desaguisados de orden financiero, que los pintan de cuerpo entero.

Hoy se sabe, en efecto, que García recibía 100 mil dólares por una “charla” de 90 minutos, lo que le permitía ganar algo más de 1,000 dólares por minuto; que tenía a su servicio un verdadero “staff” de áulicos que hacían negocios turbios; y que se reunía frecuentemente con los propietarios de la empresa corruptora; y que digitaba en su provecho oscuras “cuentas” de terceros, en Andorra, un conocido Paraíso Fiscal.

Todo indica que los verdaderos alfiles de Keiko Fujimori en materia de corrupción, habrían sido José Chlimper y Joaquín Ramírez. El primero de ellos, 16 años en el Directorio de Graña y Montero; y el segundo, llevando dólares para “lavado” a los Estados Unidos de Norteamérica, como lo demostraron los videos que se conocieran en el país en el pasado mayo. No obstante, la “Prensa Grande” busca ocultar estos hechos, y la “mayoría parlamentaria” maniobra descaradamente para “ganar tiempo” y ver cómo puede “salvar” a su abanderada.

Esa misma “Prensa Grande” esconde la verdadera razón por la que Alejandro Toledo no puede ser traído al Perú, y busca, ladinamente ocultar que eso ocurre por la simple razón que Toledo “es hombre de los yanquis”, y ellos no “lo entregarán” en ningún caso. En “Yanquilandia”, Toledo está protegido, y a salvo, como lo estaría también en Israel. La CIA o el MOSSAD, se encararían que así suceda.

Aunque el “caso” Humala es más simple –podría ser condenado por “recibir dinero de O’debrecht para su campaña electoral-, este hecho, atribuido al año 2006, en sí no constituye propiamente delito. Contra el ex mandatario no se le han denunciado “coimas” –como en otros casos- y su prisión -y la de su esposa- asoman más bien como “venganzas”. Podría justificarse –sí- una condena por el caso “Madre Mía”, pero en torno al tema, aun no hay denuncia ni proceso; y seguramente no lo habrá porque podría convertirse en una virtual “Caja de Pandora” de la que saldrían denuncias en torno a los 15 mil desaparecidos en los “años de la violencia”, con infinitas responsabilidades para los gobernantes del pasado, los jefes militares y otras entidades vinculadas a la guerra de exterminio librada en el Perú en el pasado reciente.

Por su parte, el Presidente Kuczynski, sí aparece seriamente comprometido por las declaraciones de Marcelo O’debrech, que lo situarían en la condición de “asesor” de dicho consorcio. Aunque el mandatario lo ha negado, pareciera que si, estuvo relacionado el tema a través de una empresa -COSAPI- de la que habría formado parte.

No hay crisis sin salida

En este marco, hay quienes piensan que el país vive una situación sin salida. No es así. En política, siempre hay una salida, sólo que ella puede ser para avanzar, o para retroceder. Eso dependerá siempre de la correlación de fuerzas y de la habilidad que muestre cada uno de los actores políticos que asoman en el escenario.

La suma de fuerzas que hoy se declaran contrarias al Fujimorismo y el APRA, y que se aprestan a librar combativas manifestaciones, puede salir adelante y crear las condiciones para que el país avance, aunque fuera en términos relativos y aún precarios. Eso tendría que pasar, inexorablemente, por renunciar al camino que hoy se sigue, enmendar rumbos para resistir y enfrentar a pie firme la ofensiva del fascismo. Eso, exigiría al mismo tiempo, un deslinde con la corrupción galopante que hoy agobia y desmoraliza a la sociedad peruana.

De no prosperar este camino tendría la ruta fácil para abrirse paso, la ofensiva del fascismo. Y eso generaría un retroceso extremadamente peligroso para el país, y para todo el pueblo. Sería una victoria de las fuerzas más conservadoras y abriría paso a una verdadera dictadura terrorista de los grandes monopolios, que podría contar incluso con un cierto “apoyo de masas”. Es decir, la expresión clara de la definición que nos entregara Jorge Dimitrov en el VI Congreso de la III Internacional, en 1935, hablando del fascismo.

Se trataría de un verdadero y repudiable Golpe, que debe ser rechazado por nuestro pueblo con la mayor unidad, y fuerza posible. Implicaría -de triunfar- un grave paso orientado a poner en la picota a los trabajadores y, en general, a las masas populares, imponiendo a sangre y fuego una política entreguista y reaccionaria al servicio de las grandes corporaciones.

El fascismo buscaría arrebatar a los trabajadores las pocas conquistas que aun mantienen; atacaría a los estudiantes, para terminar de apoderarse de las universidades; enfrentaría a las mujeres con perfidia y vileza, como lo hizo antes cuando convirtió las violaciones sexuales en los centros de detención -legales o clandestinos-, en una rutina de oficio y dio paso a las esterilizaciones forzadas que afectaron a más de 250 mil mujeres en todo el país; pretendería poner a su servicio a los maestros, acusando de “senderistas” a los que no acepten sus imposiciones; recuperaría la plenitud de la propiedad de la tierra en detrimento de los campesinos y desplegaría una nueva guerra de exterminio contra las poblaciones rurales y originarias, como ya ocurrió.

No hay que olvidar en ningún caso que –como lo acreditara el Informe de la Comisión de la Verdad- el 75% de las víctimas de la “violencia” en el país, fueron quechua hablantes, habitantes del mundo rural, e integrantes de las poblaciones originarias

La mano imperialista esa detrás de todo esto

Nadie debiera dudar que tras la descomposición del proceso peruano, y en procura de las “salidas” peores para nuestro pueblo; se mueve la mano del Imperio. Lo acredita así las “maniobras militares” de Tabatinga que si bien se orientan principalmente contra la Venezuela Bolivariana, también incuban la idea de hacer frente a la “insurgencia” creciente de los pueblos de nuestro continente.

Contra ella se perfila la estrategia del Imperio, que no está dispuesto a renunciar a las riquezas que hoy esquilma a nuestras naciones. Para el Pentágono, la OTAN y los halcones de Washington, los temas del Petróleo el Gas, los recursos hídricos y las bio-diversidad, constituyen un patrimonio por el que está dispuesto a pelear haciendo uso de todos los procedimientos, incluso la guerra.

Así asoma hoy la política yanqui en el mundo. Afganistán, Irak, Siria, Libia, Palestina, Irán; son todos territorios en los que la Casa Blanca despliega una ofensiva militar ostentosa, destinada a intimidar y doblegar resistencias. Y así busca que ocurra ahora en nuestro continente, conspirando aviesamente contra los pueblos. Por eso maniobra contra la Venezuela Bolivariana; adopta medidas contra la Nicaragua Sandinista; insiste en el bloqueo a Cuba, y aún lo agrava, pese a la clamorosa derrota que sufriera recientemente en Naciones Unidas; procura debilitar a Bolivia minando la gestión del Presidente Morales; alienta la división de las fuerzas progresistas en Ecuador; sabotea los esfuerzos de Paz en Colombia; y protege regímenes perversos en Brasil, Paraguay y Argentina, tolerando corruptelas de diverso orden.

El mundo acaba de celebrar jubilosamente el Centenario de la Revolución Socialista de Octubre. En Moscú se ha reunido, por primera vez en muchos años, una Conferencia de Partidos Comunistas y Obreros, destinada a consolidar vínculos solidarios en la lucha por el Socialismo. Y la estrella roja ha vuelto a iluminar el cielo del Kremlim, en tanto se consolidan, en otros escenarios, experiencias victoriosas de los pueblos, como puede constatarse en la República Democrática y Popular de Corea, China, el heroico Vietnam, y otros países.

Lo que ocurre en el mundo de hoy, demuestra que las formulaciones de Marx y Engels, tienen plena vigencia; y que el legado de Lenin se mantiene vivo en la memoria de los pueblos.

Recientemente, el pasado 17 de Noviembre, Nikki Haley, embajadora de EEUU en la ONU, manifestó, que su país, ‘’con la unidad de este consejo (de Seguridad de la ONU) o a solas.…seguirá luchando por la justicia y la responsabilidad en Siria’’ . En otras palabras, que no necesita de la aprobación del Consejo de seguridad de la ONU, para intervenir en ese país. Tal declaración, la hizo ante el veto formulado por Rusia al borrador de resolución presentado por EEUU que aboga por la reanudación del mandato del mecanismo conjunto de la ONU y la organización para la prohibición de las armas químicas (0PAQ) que investiga los ataques químicos en Siria.

Es claro que, como los señalo Vasili Nebenzia, representante permanente del país eslavo ante la ONU, en el texto propuesto ‘’no había nada equilibrado en el proyecto estadounidense’’. De acuerdo a la información de RT, el canciller ruso, Serguéi Lavrov declaró antes, que el proyecto de resolución ‘’no tiene ninguna opción de ser adoptado’’, debido a que el documento tiene como fin ‘’no cambiar nada, ni una sola letra’’ de las actividades realizadas por dicho mecanismo conjunto ‘’en violación de la convención sobre armas químicas’’.

El mundo conoce que el imperio norteamericano, amparado en su poderío militar y su hegemonía unipolar -consecuencia de la implosión de la URSS- ha despreciado siempre las leyes que deberían regir la conducta de los estados civilizados en la arena internacional. Esa declaración, sin embargo, revela no solo el reconocimiento tácito de la profundidad de la crisis y el aislamiento que agobia la sociedad norteamericana; aunque también puede interpretarse como anuncio de las agresiones que prepara para ‘’hacer justicia’’ en el resto de mundo, de manera unilateral y al margen las leyes internacionales. Eso, más la crisis imperial, generan más agresión. Es la fiera herida.

Del proceso de aislamiento cada vez mayor hablan los resultados de la reciente cumbre de APEC celebrada en Vietnam, y de su paso por la ASEAN en Filipinas. Tanto el gobierno vietnamita como el presidente Filipino le dijeron NO a los intentos de Trump de ser “mediador” en el conflicto que mantienen en el mar de China. La visita de Trump mostró la disminución del poder de EEUU y el papel de China en la Región. Mientras EEUU plantea hoy una política proteccionista: ‘’Norteamérica es primero’’ China defiende otra opción: Ganancias compartidas y respeto a la independencia y soberanía de los países.

La unidad es la unica garantia de los pueblos

En una coyuntura como la que atraviesa el país, es indispensable renovar la idea que la Unidad es la única garantía que tienen los pueblos en la lucha por su liberación.

Bien podría decirse que, en términos clásicos, en el Perú se vive ya una situación revolucionaria. Los de “arriba” no pueden seguir gobernando como antes; y los de “abajo” no quieren tampoco seguir viviendo como antes. Eso explica el hecho que hay ya casi 8 regiones del país en los que la “autoridad central” no llega, ni juega ningún papel; que las poblaciones del interior, actúan por cuenta propia; y que cunda el escepticismo y la desconfianza en millones, como lo acreditan las propias “encuestas” formales que confirman el rechazo ciudadano al Poder Ejecutivo, Congreso de la República, Poder Judicial, Ministerio Público e instituciones armadas.

En este escenario las fuerzas de la izquierda tienen un a muy alta y apremiante responsabilidad. No pueden incubar sus principales ilusiones en caminos que no conducen a ninguna parte. La lucha principal de nuestro pueblo -aunque no la única, por cierto- es política, y no electoral. Y tiene que plantearse de manera abierta y pública. Ella debe expresarse en las calles, y mediante la movilización activa de la población.

Hoy, más que nunca cobran vigencia plena las palabras de José Carlos Mariátegui: 

Las masas reclaman la unidad. Las masas quieren fe. Y, por eso, su alma rechaza la voz corrosiva, disolvente y pesimista de los que niegan y de los que dudan y busca la voz optimista, cordial, juvenil y fecunda de los que afirman y de los que creen”.

Centro de Estudios Democracia, Independencia y Soberanía.

REFLEXIONES SOBRE EL NÚMERO





Primera reflexión. No encuentro en la realidad ningún objeto al que llamar número  o llamar 1 o llamar 2. Luego afirmo que el número es un objeto creado por la mente. Si afino más, diré que el número es obra del concepto o una criatura creada por el concepto. Pero cuando me tropiezo con el concepto, debo preguntarme si el número es el objeto del concepto o el contenido del concepto. Si considerara en principio que el número es objeto del concepto, tendría expresiones como “el 2 es un número par”, “el 3 es la suma de 2 más 1” y expresiones análogas. Pero aquí las expresiones “par” o “sumar” serían expresiones conceptuales que irían después de que hubiera nacido el número, al menos en su sentido lógico teórico. Y si considerara el número como contenido conceptual, tendría expresiones como “eso que está ahí es el 2”, “aquello es el 3”. Pero “está ahí” y “aquello” son expresiones indeterminadas bajo el punto de vista de la sensibilidad y del concepto. Y si sencillamente llamara uno al signo escrito 1, llamara dos al signo escrito 2 y así sucesivamente,  sería un movimiento tautológico.  Por lo tanto, llegando de este modo al concepto de número o en el movimiento del concepto de número no tengo manera de asirme a algo seguro o nítido.


Segunda reflexión. Así que me moveré por otro camino. Adoptaré un punto de vista práctico, aunque este punto de vista suponga la existencia previa de los números. No me dará el origen de los números, pero si me aportará algunas nociones distintas sobre el número. Juan le dice a su hijo Pedro: Vete a la despensa y dime cuántas cebollas hay. Pedro va a la despensa y le grita a su padre: “Seis cebollas”. Aquí el número está vinculado a la pregunta “cuánto”  y a la acción “contar”. Surge ahora la necesidad de distinguir entre las acciones prácticas y las acciones teóricas. Llamaré acción práctica a aquella acción realizada por el sujeto que modifica el objeto; y llamaré acción teórica a aquella acción realizada por el sujeto que no modifica el objeto. Así en cortar cebollas, cocinar cebollas y comer cebollas, la cebolla sufre una modificación en su existencia: cebolla cortada, cebolla cocinada y cebolla comida. Mientras que al nombrarla y al contarla, la cebolla no experimenta ninguna modificación en su existencia. Aunque si sufre una modificación en su ser: la cebolla de ser un objeto práctico se ha transformado en las acciones de nombrar y contar en un objeto contemplativo. Porque todos aquellos objetos que no modifican su existencia por medio de determinadas acciones, diremos que se encuentran en la modalidad de ser objeto contemplativo. Para el pintor también la cebolla adopta esta modalidad del ser. Luego los números están vinculadas a una acción teórica: contar. Y en las acciones teóricas, al menos en la de nombrar y contar, el objeto sobre el que recae la acción modifica su modalidad de ser: del modo de ser práctico al modo de ser contemplativo.

Tercera reflexión. Doy un paso más. He establecido, al distinguir entre acciones prácticas y acciones teóricas, dos modalidades de los objetos: objetos prácticos y objetos teóricos. Y esta distinción no supone una distinción en el plano de la existencia, sino en el plano de la modalidad del ser. Pero si reflexiono, me percato que bajo el punto de vista de la existencia tengo dos clases de objetos en el mundo: los objetos dotados de cuerpo y los objetos que solo tienen una existencia sígnica. Tengo por una parte la cebolla y por la otra tengo el signo lingüístico “cebolla”. Tengo la cebolla existiendo de dos modos: como cebolla y como signo. Mientras que la cebolla además de ser un objeto contemplativo es un objeto práctico, puesto que puedo cortarla, cocinarla y comérmela, con el signo lingüístico “cebolla” no puede hacer nada práctico, solo puedo usarlo para nombrar y como medio para recordar. Con el signo lingüístico solo puedo realizar operaciones intelectuales. En el seno del propio mundo, desde que empezó a germinar el lenguaje, me encuentro casi desde el principio con la diferencia  epistemológica  entre actos  prácticos y actos teóricos. Y desde ese entonces también me encuentro con la diferencia ontológica entre objetos corporales y objetos sígnicos. En el mundo de los animales, pensemos en el mundo de los cercopitecos, ya existe esa diferencia ontológica y epistemológica, aunque en ese mundo no se haya consolidado todavía la función nominativa de los signos lingüísticos sino la función de señal. En la historia de los signos la función de señal fue anterior a la función nominativa.

Cuarta reflexión. Abro otro frente. En El Capital, Karl Marx se expresa en los siguientes términos: “En la consideración de los valores de uso se presupone siempre su determinación cuantitativa, como una docena de relojes, una vara de tela, una tonelada de hierro, etcétera”. Todo objeto o cosa es un conjunto de determinaciones, y entre ellas se encuentra la determinación cuantitativa. Y tendré que distinguir entre la determinación cuantitativa de las cosas, que es una determinación objetiva, y la expresión de esa determinación mediante números. Así encuentro la clase de relación existente entre cantidad y número: la de expresión. Y, en consecuencia, afirmo que los números sirven para expresar la cantidad.  Por lo tanto, en la realidad no encuentro números, pero si encuentro en las cosas su determinación cuantitativa.

Quinta reflexión. Sigo pensando en cómo surgieron los números. La forma de escribir los egipcios los números me da una pista. Usan rayitas o palos o líneas verticales. Pensemos ahora en un desarrollo incipiente de los números. Imaginemos que para representar el 1 usaban una línea vertical, para representar el 2 usaban dos líneas verticales, y para representar  el 3  usaban tres líneas verticales. Pensemos que se escribían pero no que se nombraban. Y desde que se nombraran, se dio un paso decisivo en el desarrollo semiótico de aquel entonces. Si a una línea vertical la llamaron uno, si a dos líneas verticales la llamaron dos, y si a tres líneas verticales la llamaron tres, ocurrió que le pusieron nombre a un símbolo y no a una cosa. Cuando llamo “bisonte” a determinado animal, pongo en correlación a un objeto, en este caso un animal, y a un signo. Pero con el nombre de los números no ocurre lo mismo, en este caso correlaciono un símbolo, una línea vertical, con un signo lingüístico: uno. Si bien con las palabras en su función nominativa inicio la creación de un mundo al lado de otro mundo, empieza el momento en que los signos lingüísticos comienzan a separarse de la percepción y a unirse a la representación, con el caso de los nombres numéricos se crea un tercer mundo: un mundo donde los signos lingüísticos se separan completamente del primer mundo y crean un mundo relativamente independiente, o un mundo donde los signos lingüísticos se relacionan con símbolos. Después llegará el momento donde los símbolos que representan el cuánto –las líneas verticales– dejarán de ser necesarios y se sustituirán por sus nombres: uno, dos, tres,… Y por último llegará el momento donde estos nombres adquieran su propia representación escrita, su propio grafo: 1, 2,3…

Sexta reflexión. El momento conceptual fundamental en el desarrollo de los número debió ser la creación del uno, que en su forma inicial debemos considerarlo una línea vertical. Y cuando observamos tres líneas verticales, estamos observando un uno, seguido de otro uno y seguido de otro uno. Es el momento en que a los individuos se consideraban como uno. Es el momento de considerar que cada individuo es uno. Llega la afirmación conceptual: el individuo es uno. Y llega de forma práctica, porque debemos suponer que dicho concepto todavía no ha sido formulado. Ahora el uno se presenta como el contenido del concepto y no como el objeto del concepto. El número como objeto del concepto debe ser considerado como una etapa superior en el desarrollo conceptual de los números. Pero la concepción del individuo como uno presupone la concepción del individuo como unidad. Y aquí el concepto de unidad se opone al concepto del individuo como totalidad de determinaciones o partes. La concepción del individuo como unidad supone la abstracción del resto de las determinaciones que constituyen la totalidad del individuo. Y al igual que el dinero surgió en un momento determinado del desarrollo del mundo mercantil sin que los hombres tuvieran una representación adecuada de su naturaleza, lo mismo ocurrió con los números.

Séptima reflexión. He llegado a través de las anteriores reflexiones a una afirmación conceptual: el individuo es uno. La concepción del individuo como uno supone que todos los individuos de una misma clase son uno. Luego la concepción del individuo como uno supone la abstracción de las diferencias entre los individuos de una misma clase. Pero sucede además que la concepción del individuo como uno supone que todos los individuos independientemente de la clase a la que pertenecen son uno. Luego la concepción del individuo como uno supone la abstracción de las diferencias entre clases, especies y géneros. Por lo tanto, la concepción del individuo como uno supone una de las cotas de abstracción más altas a las que llego el ser humano en su evolución histórica, un grado de abstracción parecida al de objeto.

Octava reflexión. Pienso ahora en cómo surgió la necesidad de contar. Pienso primero en la época en que los seres humanos empezaron a almacenar alimentos. Pero medito un poco más y creo que debió surgir en la época de la distribución sin que el almacenamiento tuviera aún mucho desarrollo. Pienso en los seres humanos cazadores. Pienso en las lanzas. Pienso en la distribución de los instrumentos de caza. Pienso en que cada miembro adulto de la tribu tenía una lanza. A cada individuo de la clase cazador pertenecía un individuo de la clase lanzas. Incluso las lanzas tenían la forma de línea vertical. Hay cierta proximidad en la figura entre el instrumento de caza y los primeros símbolos numéricos. Creo igualmente que las partes del cuerpo de los animales y de los propios seres humanos empezaron a fijarse perceptiva y representacionalmente antes de que alcanzaran su expresión numérica. Pienso en las cuatro patas de los bisontes, por ejemplo, o en los dos brazos y dos piernas de los seres humanos.

Novena reflexión. Marx en su obra La ideología alemana destaca cuatro momentos o aspectos en el surgimiento de la vida humana o en el inicio de la historia humana: la producción de los medios de subsistencia, la producción de los instrumentos de trabajo, la procreación y el lenguaje. Creo que los tres primeros aspectos están bajo el punto de vista práctico de determinados cuantitativamente y que tenían su reflejo en la conciencia. Y creo, en consecuencia, que dentro del aspecto del lenguaje hay que incluir desde el inicio una clase específica del lenguaje: los símbolos y los signos numéricos.


Conclusión. El estudio de la naturaleza de los números no compete en exclusividad a las matemáticas. La elaboración de los fundamentos de la matemática presupone la existencia de los números y no puede dar cuenta del origen y de otras determinaciones de los números. Creo que el estudio de los números, de acuerdo con las reflexiones aquí presentadas, competen a la antropología, a la filosofía, a la psicología y, como no puede ser de otro modo, a la propia matemática. Cada una de las reflexiones aquí presentadas puede tener más desarrollo y ser completadas en un mayor número de aspectos. También podrían formularse otras reflexiones que aumentara el número de puntos de vista. Pero en lo que a mí respecta las considero suficientes para aclarar unos mínimos presupuestos con el objetivo de analizar la naturaleza de los números. 



¿LA PRÓXIMA CRISIS ECONÓMICA? CAPITALISMO DIGITAL Y ESTADO POLICIACO GLOBAL




20/11/2017

La clase capitalista transnacional está invirtiendo miles de millones de dólares en la rápida digitalización del capitalismo global como salida para el excedente de su capital acumulado, a la vez que busca nuevas oportunidades de inversión en la construcción de un Estado policiaco global.  ¿Pero será suficiente la rápida expansión de estos dos sectores de la economía global para evitar otra crisis catastrófica?

Los datos económicos internacionales señalan, más bien, que la economía global está al borde de otro colapso.  Las condiciones estructurales subyacentes que desataron la Gran Recesión de 2008 siguen vigentes mientras la nueva ronda de reestructuración de la economía global ya en marcha tenderá a agravar las mismas.  Estas condiciones incluyen niveles sin precedente de desigualdad, de endeudamiento público y privado, y de especulación financiera.  El detonante de una nueva crisis podría ser el estallido de la burbuja bursátil, sobre todo en el sector tecnológico, el impago de la deuda pública o de los hogares, o el estallido de una nueva conflagración militar internacional.

El débil crecimiento económico se ha mantenido desde 2008 gracias a los instrumentos monetarios tales como la “facilitación cuantitativa” y los rescates financieros, junto con una escalada de deuda de consumo, una oleada de inversión especulativa – sobre todo en el sector tecnológico – y niveles cada vez mayores de especulación financiera en el casino global.  Sin embargo, ahora los bancos centrales están llegando a los límites de los instrumentos monetarios.

En Estados Unidos, que desde hace tiempo ha servido de “mercado de última instancia” para la economía global, la deuda de los hogares está en su nivel más alto de su historia desde la postguerra.  Los hogares estadounidenses en 2016 debían casi $13 billones de dólares en préstamos estudiantiles, deuda de tarjetas de crédito, prestamos automovilísticos, e hipotecas.  En casi todos los países de la OCDE la relación de ingresos a la deuda de los hogares se mantiene en niveles históricos y ha seguido en franco deterioro desde 2008.  El mercado global de bonos – un indicador de la deuda total gubernamental a nivel mundial – se ha disparado desde 2008 y ahora rebasa los $100 billones.

Mientras tanto, la brecha en la economía real y el “capital ficticio” se ensancha cada vez más mientras la especulación financiera se convierte en una espiral fuera de control.  El producto mundial bruto, es decir, el valor total de los bienes y servicios producidos a nivel mundial, era de $75 billones en 2015, mientras la especulación en monedas ascendió ese año a $5.3 billones al día y el mercado global de derivados se estimó en unos alucinantes $1.2 trillones.  Los más previsores entre la élite transnacional han expresado una creciente preocupación sobre la fragilidad de la economía global y el espectro del estancamiento crónico a largo plazo.  El ex-funcionario del Banco Mundial y de la Tesorería estadounidense, Lawrence Summers, advirtió el año pasado del “estancamiento secular” en la economía global, la que “ha entrado en territorio desconocido y peligroso”.  Sin embargo, estas élites no están dispuestas a reconocer el telón de fondo del malestar económico, como es el problema insoluble del capitalismo, la sobre-acumulación.

La Sobre-Acumulación: Talón de Aquiles del Capitalismo

La economía global sigue adoleciendo del talón de Aquiles del capitalismo: la sobre-acumulación.  La polarización de los ingresos y la riqueza es endémica al capitalismo ya que la clase capitalista posee los medios de producir la riqueza y por ende se apropia en forma de ganancia la mayor cuota de la riqueza que produce colectivamente la sociedad.  Si los capitalistas no pueden vender (o “descargar”) los productos de sus plantaciones, fábricas, y oficinas, no pueden sacar ganancia.  Esta polarización, si no se controla, resulta en crisis – en estancamiento, recesiones, depresiones y convulsiones sociales.

Al lanzarse a la globalización desde los 1970 y en adelante, la emergente clase capitalista transnacional, o CCT, logró eludir la intervención estatal en el mercado capitalista y socavar los programas redistributivos que habían sido establecidos a raíz de la Gran Depresión de 1930.  La CCT promovió una vasta reestructuración neo-liberal, la liberalización comercial y la integración a la economía mundial.  Las políticas públicas han sido reconfiguradas mediante la austeridad, los rescates, los subsidios corporativos, el endeudamiento gubernamental y el mercado global de bonos, todo lo que permite al Estado efectuar el traslado directo o indirecto de la riqueza de las clases trabajadoras a la CCT.

El resultado ha sido niveles sin precedente de desigualdad global que, lejos de disminuirse, se han disparado a un ritmo asombroso desde 2008.  De acuerdo con la agencia pro-desarrollo Oxfam, el uno por ciento de la humanidad controla más de la mitad de la riqueza del mundo y el 20 por ciento más rico posee el 94.5 por ciento de esa riqueza, mientras el restante 80 por ciento tiene que conformarse con tan solo el 5.5 por ciento.  Dada esta extrema concentración de la riqueza, el mercado global no puede absorber la producción de la economía global.  La Gran Recesión de 2008 marcó el inicio de una nueva crisis estructural de sobre-acumulación.  Las corporaciones están inundadas de efectivo pero no tienen oportunidades de invertir ese efectivo rentablemente.  Las ganancias corporativas se dispararon a raíz de la crisis del 2008 y han llegado a niveles casi record al mismo tiempo que los niveles de inversión corporativa han disminuido.

En la medida que se va acumulando este capital no invertido, crecen enormes presiones para encontrar salidas para descargar el excedente.  El Trumpismo en Estados Unidos refleja una respuesta ultra-derechista a la crisis mundial que abarca un neo-liberalismo autoritario al lado de una movilización neo-fascista de los sectores descontentos, y a menudo nativistas, de la clase obrera.  Sin embargo, este neo-liberalismo represivo termina con restringir aún más el mercado y por lo tanto agrava la crisis subyacente de sobre-acumulación.

La CCT se ha dirigido a dos salidas para descargar el excedente.  Una es la acumulación militarizada.  Las guerras contra las drogas y el terrorismo, la construcción de los muros fronterizos, la expansión de los complejos prisión-industrial, los regímenes de deportación, los aparatos policiacos, militares y de seguridad, se convierten en fuentes importantes de generación de ganancias promovidas por el Estado.  El presupuesto del Pentágono se incrementó en un 91 por ciento en términos reales entre 1998 y 2011, mientras las ganancias de la industria militar casi se cuadruplicaron durante este período.

He aquí una convergencia alrededor de la necesidad política que tiene el capitalismo global para el control social y la represión, y su necesidad económica de perpetuar la acumulación frente al estancamiento.  Poniendo al lado la cada vez mayor retórica guerrerista de Trump, existe un impulso intrínseco hacia la guerra del rumbo actual de la globalización capitalista.  Históricamente las guerras tienden a sacar al sistema capitalista de la crisis mientras también sirven para desviar la atención de las tensiones políticas y de los problemas de la legitimidad.

La Digitalización del Capitalismo Global

La otra salida ha sido una nueva oleada de especulación financiera en los años recientes, sobre todo en el sobrevalorado sector tecnológico.  El sector tecnológico está ahora en la vanguardia de la globalización capitalista e impulsa la digitalización de la economía global en su conjunto.  Karl Marx declaró en El Manifiesto Comunista que “todo lo sólido se esfuma al aire” frente al ritmo vertiginoso de cambio causado por el capitalismo.  La economía mundial ahora está en el umbral de otro período de reestructuración masiva.  En el núcleo de esta reestructuración está la economía digital basada en una tecnología informática más avanzada, en la recolección, el procesamiento y el análisis de los datos, y en la aplicación de la digitalización a todos los aspectos de la sociedad global, incluyendo la guerra y la represión.

La tecnología de la computación y la informática introducida por primera vez en los años 1980 proporcionó la base tecnológica original para la globalización.  La primera generación de la globalización desde esa década y en adelante consistió en la creación de un sistema globalmente integrado de producción y finanzas, mientras la digitalización más reciente y el surgimiento de las “plataformas” han facilitado una muy rápida transnacionalización de los servicios.  Ya para 2017, los servicios representaron el 70 por ciento del total del producto bruto mundial.  Las plataformas se refieren a las infraestructuras digitales que posibilitan la interacción entre dos o más grupos.  En la medida que la actividad económica depende cada vez más de las plataformas, el sector tecnológico se vuelve cada vez más estratégico al capitalismo global.  La digitalización y la transnacionalización de los servicios ahora pasan a ocupar el centro de la agenda capitalista global.

En años recientes ha habido otra oleada del desarrollo tecnológico que nos ha llevado al umbral de la “4ra revolución industrial”, basada en la robótica, la impresión en 3D, el Internet de los Objetos, la inteligencia artificial (IA), el aprendizaje automático, la bio- y nanotecnología, la computación cuántica y en nube, nuevas formas de almacenamiento de energía, y los vehículos autónomos.  Si bien el sector tecnológico que impulsa esta nueva revolución constituye solamente un pequeño porcentaje del producto bruto mundial, la digitalización abarca la economía global en su totalidad, desde la manufacturera y las finanzas a los servicios, y tanto en el sector formal como en el informal.  Está en el mero eje de todos los procesos relacionados con la economía global, desde el control y la subcontratación de los trabajadores y la flexibilización de los procesos productivos, hasta los flujos financieros globales, la coordinación de las cadenas de suministro, subcontratación y tercerización, mantenimiento de registros, comercialización (“marketing”) y ventas.

En su estudio Platform Capitalism, el politólogo Nick Srnicek muestra como los inversionistas institucionales, sobre todo los muy especulativos fondos de cobertura y mutualistas, colocaron miles de millones de dólares en el sector tecnológico desde la Gran Recesión del 2008.  El sector tecnológico se convirtió en una enorme salida para el capital no invertido frente al estancamiento.  La inversión en este sector pasó de $17 mil millones en 1970, a $65 mil millones en 1980, y luego a $175 mil millones en 1990, a $496 mil millones en 2000, y a $654 mil millones en 2016.  Un puñado de compañías norteamericanas de tecnología absorbió enormes cantidades de efectivo por parte de los financieros desesperados por encontrar nuevas oportunidades de inversión rentable.  En 2017, Apple había acumulado $262 mil millones de dólares de reserva, mientras Microsoft registró un total de $133 mil millones de reserva, Alphabet (la sociedad matriz de Google) tuvo $95 mil millones, Oracle tuvo $66 mil millones, etcétera.

Los defensores del actual orden dominante aducen que la economía digital generará trabajos altamente adiestrados y bien pagados y que resolverá los problemas de la polarización social y el estancamiento.  Pero todo indica todo lo contrario: la economía digital acelerará la tendencia hacia un cada vez mayor desempleo y subempleo junto con una mayor ampliación del empleo precario y casual.  Estamos a punto de ver la aniquilación digital de mayores sectores de la economía global.  Cualquier cosa puede ser digitalizada y toda cosa será sometida a la misma.  La automación se extiende actualmente de la industria y las finanzas a todas las ramas de los servicios, aun a la comida rápida y a la agricultura, en la medida que los miembros de la CCT buscan bajar los salarios y ganarle a la competencia.  Se espera que la automación incluso reemplace a mucho trabajo profesional, tales como los abogados, los analistas financieros, los médicos, periodistas, contadores, evaluadores de riesgos, y los bibliotecarios.

En Estados Unidos el incremento neto de puestos de trabajo desde 2008 ha sido casi exclusivamente de acuerdos laborales inestables y mal remunerados.  En Las Filipinas un ejército de 100,000 trabajadores subcontratados ganan unos cientos de dólares mensuales para revisar el contenido de los medios sociales tales como Google y Facebook y en el almacenamiento en la nube para borrar imágenes ofensivas.  Pero aun ellos serán reemplazados por la tecnología digital, al igual que millones de trabajadores que laboran alrededor del mundo en los centros de llamadas, en el ingreso de datos, y en software.

La Guerra Digital y el Estado Policiaco Global

La digitalización hace posible la creación de un Estado policiaco global.  En la medida que dicha digitalización resulta en una mayor concentración de capital y agudiza la polarización, los grupos dominantes recurren a la aplicación de las nuevas tecnologías de control social de masas frente a la resistencia entre los precarizados y los marginados.  La función dual de acumulación y del control social se realiza con la militarización de la sociedad civil y la mezcla entre la aplicación militar y civil del armamento avanzado, sistemas de rastreo, de vigilancia, y de seguridad.  El resultado es una permanente guerra de baja intensidad contra las comunidades en rebeldía mientras los teatros de conflicto se extienden de las zonas activas de guerra hacia las localidades urbanas y rurales en todo el mundo.

Los nuevos sistemas de guerra y de represión hechos posibles por una digitalización más avanzada incluyen armamento automático impulsado por la IA, tales como los vehículos no tripulados de ataque y transporte, los soldados robot, una nueva generación de super-drones (aviones no tripulados), fusiles microondas que inmovilizan, ataque cibernético y guerra informática, identificación biométrica, extracción estatal de datos, y la vigilancia electrónica global que permite el rastreo y control de cada movimiento.  La acumulación militarizada y acumulación por represión – desde ya un eje mayor del capitalismo global – podría llegar a ser cada vez más importante en la medida que se fusiona con las nuevas tecnologías de la cuarta revolución industrial, no solo como un medio para mantener el control sino también como salida ampliada para el excedente acumulado que permite aplazar el colapso económico.

En este contexto, el surgimiento de la economía digital parece fusionar tres fracciones de capital alrededor de un proceso integral de especulación financiera y acumulación militarizada en el cual la CCT está descargando miles de millones de dólares en excedente de capital acumulado mientras apuestan en las oportunidades de inversión que ofrece un Estado policiaco global.

El capital financiero proporciona el crédito para la inversión en el sector tecnológico y en las tecnologías del Estado policiaco global.  Las empresas de tecnología desarrollan y proporcionan las nuevas tecnologías que ahora constituyen el eje de la economía global.  Desde que el denunciante de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, Edward Snowden, habló públicamente en 2013, ha salido a la luz un torrente de revelaciones acerca de la colusión entre las empresas gigantescas de tecnología y el gobierno norteamericano y otros gobiernos en pos de la construcción de un Estado policiaco global.  Y el complejo militar-industrial-seguridad aplica esta tecnología en la medida en que se vuelve una salida para canalizar el excedente y hacer ganancia mediante el control y la represión de las poblaciones rebeldes.

La crisis estructural del capitalismo en los 1970 lanzó el mundo al camino de la globalización neoliberal.  El reventón de la burbuja dot-com en 2000 arrojó al mundo a una recesión.  El estallido de la burbuja hipotecaria en 2008 desató la peor crisis económica desde los 1930.  Todo indica ahora que el actual boom en el sector tecnológico está generando una nueva burbuja que podría resultar en otra crisis cuando se reviente, quizás de manera conjunta con impagos de la deuda.  La próxima Gran Recesión probablemente cementará esta fusión de la economía digital con el Estado policiaco global, si es que no hay un cambio de rumbo impuesto sobre el sistema por la movilización de masa y la lucha popular desde abajo.

- William I. Robinson es Profesor de Sociología, Universidad de California-Santa Bárbara.